Caritas in Veritate: primer contacto

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Martes, 21 de Julio de 2009

 

El día de San Pedro y San Pablo firmó el Papa su tercera encíclica, social. Pensada para publicarse el 2007, para conmemorar los 40 años de Populorum Progressio (1967), la necesidad de pensar mejor las causas de la crisis financiera ha motivado el retraso de su aparición. Se presentó el martes 7 de julio, realizadas ya las traducciones oficiales. Es un documento largo y denso. Ahora me limito a presentar algunos aspectos tras un primer contacto.

Lo que es y lo que no es Es un documento de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), orientado al desarrollo humano integral ("de todo el hombre y de todos los hombres", formulaba Pablo VI), desde una perspectiva creyente. El anuncio de Cristo es el primer y principal factor de desarrollo (8). Porque nos evidencia el amor de Dios a todos y nos estimula a vivir como hermanos. A lo largo de seis capítulos aborda facetas del desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad. A la relación entre ambas dedica la Introducción. "Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad." (3). "Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios" (n. 4).

No es documento político: La Iglesia no tiene como tarea dar soluciones políticas, sino orientar y estimular (9), como había expresado con claridad en Deus caritas est. Tampoco es económico: Se publica en tiempo de crisis pero no es mera respuesta a ella. No se puede encasillar: no es capitalista ni socialista.

Sus inspiraciones


Sin duda —lo dicen el título de la encíclica y de su capítulo I— se inspira en Populorum Progressio (PP): quiso conmemorar su 40 aniversario, es el documento más citado en sus 159 notas, a PP se dedican la primera y la última. Cita también al Concilio, Juan Pablo II, Juan XXIII y su propio Magisterio anterior. Alude a S. Agustín, Sto. Tomas y Heráclito. Aunque no la cita literalmente, está muy cerca de Quadragesimo Anno (QA). No es extraño: ésta salió a los dos años de la crisis de 1929. Algunas enseñanzas de Caritas in veritate (CiV) son eco de QA: subsidiariedad, recuperar el papel del Estado, necesidad de un nuevo orden para ser protagonistas y no víctimas de la crisis...

Una síntesis del propio Papa


Al día siguiente de la Presentación de CiV, Benedicto XVI reconocía que había tratado de los grandes principios indispensables para el desarrollo humano: la atención a la vida del hombre, como centro de todo verdadero progreso; el respeto del derecho a la libertad religiosa, siempre unido íntimamente al desarrollo del hombre; el rechazo de una visión prometeica del ser humano, que lo considera artífice absoluto de su propio destino. La necesidad de romper la vieja idea de que la economía debe producir recursos y la política distribuirlos. La globalización es más económica que política y ésta se circunscribe a espacios limitados . La economía debe seguir criterios éticos en todas sus fases, y no de cualquier ética sino de una ética amiga del hombre (37).

Aplicación de una síntesis anterior


En el pontificado anterior, en 1986, siendo José Ratzinger Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, este Dicasterio publicó una Instrucción, la segunda, sobre la Teología de la Liberación. En ella por primera vez se expresaba una síntesis autorizada de los contenidos de la DSI. Los reducía a dos principios básicos:

Es claro el sentido de esta síntesis:

En CiV el amor es la base: la caridad es la vía maestra de la Doctrina Social (2). Y no un amor cualquiera: abierto a la verdad, a la dignidad de cada hombre. Y se basa repetidamente en la solidaridad y la subsidiariedad. La visión de la DSI que explicitó como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe la aplica ahora como Papa.

El camino hacia el desarrollo en CiV es declaradamente teológico: El nuncio de Cristo es el primero y principal factor de desarrollo (8). El desarrollo humano integral es una respuesta al Dios Creador. El humanismo que excluye a Dios es inhumano. (78). Negando a Dios se hace imposible la fraternidad y el desarrollo integral. Porque Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre (29).

El Papa mantiene también la visión del ser humano, sujeto activo y responsable de la vida social, que había expresado en el documento de 1986. Puesto que el desarrollo es una vocación (16), el desarrollo humano integral supone la libertad responsable de la persona y los pueblos: ninguna estructura puede garantizar dicho desarrollo desde fuera y por encima de la responsabilidad humana (17). Refiriéndose a la globalización, tras afirmar que no es a priori buena ni mala, sino que depende del uso que hagamos de ella, invita a ser protagonistas, no víctimas. Es decir, a ser libres y responsables. Era el ideal que exponía en la Segunda Instrucción sobre la Teología de la Liberación y sigue fiel a ese ideal.

El trasfondo de la encíclica


Es el muy repetido en el Magisterio del Papa actual: el diálogo entre la Fe y la Razón (56). Como éstas se completan, también lo hacen el Amor y la Verdad.

Era necesaria


Desde Centesimus Annus (CA, 1991), la última encíclica social, han pasado 18 años. El mundo ha cambiado. Recuerdo algunas novedades desde entonces: la técnica se ha impuesto en parte a las ideologías (lo subrayó ya Octogesima Adveniens). Lo que entonces llamábamos mundialización, acentuada, es la actual Globalización. Hay un auge del sentimiento religioso y ético, demasiado sincretista a veces. El mapa geoestratégico ha cambiado con nuevas potencias emergentes. Y la crisis, que debe ser una oportunidad para discernir: somos libres (21).

Selección de algunos temas


CiV aborda muchos temas. Indico sólo algunos, en selección quizá subjetiva, pero actuales hoy en España:

En la encíclica aparecen muchos más temas. Estos pueden despertar el apetito para leer CiV.

D. Rafael Mª Sanz de Diego, SJ
Profesor del Master de Doctrina Social de la Iglesia.
Universidad Pontificia de Comillas.