Skip to Menu Skip to Content Skip to Footer

Acción solidaria

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012


XX Curso de Doctrina Social de la Iglesia
Fundación Pablo VI, 10-12 de septiembre de 2012 


GarciaAbrisqueta

Myriam García Abrisqueta
Presidenta de MANOS UNIDAS

MESA REDONDA: "PRESENCIA EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA EN LOS NUEVOS ESCENARIOS SOCIALES"

Nuevos escenarios. Retos

En los últimos decenios se han producido una serie de novedades que no siempre somos capaces de asimilar por completo, entre otras cosas, por la rapidez con las que suceden.

Son muchos los escenarios inéditos para todos, y también para la Iglesia. Seguramente Dios nos habla a través de estos nuevos escenarios, ya que alguno de ellos son particularmente importantes para nuestra tarea como ONG de Desarrollo de la Iglesia Católica en España.

No voy a enumerar todos, ni voy a extenderme, pero si enunciaré aquellos que considero especialmente importantes para nosotros.

  • Nuestra sociedad se ha hecho más plural. Este es, tal vez, uno de los signos más destacados de la sociedad que nace. En todas partes las culturas tienden a romper sus aislamientos y a ser influidas las unas por las otras.
    También sabemos que no todas las consecuencias del movimiento globalizador en el que estamos inmersos son positivas. En algunos lugares surgen radicalismos peligrosos, con llamamientos a la violencia, algunos de los cuales están afectando a los cristianos en diversos lugares.
  • La mujer se ha hecho presente en todos los ámbitos de nuestra vida social. Esto, ha tenido consecuencias importantes no solo en el interior de las familias sino en toda la configuración social y en los estilos de vida.
  • Los medios de comunicación digitales, interactivos, que dan un gran protagonismo al usuario y hacen de todos emisores y receptores, también han traído cambios sustanciales en nuestras vidas. Cada vez más el acceso a la cultura y a la información se hace a través de ellos; y esto nos presenta tanto oportunidades como riesgos.
  • Han surgido numerosas instituciones de acción solidaria. Esto implica la necesidad de una mayor coordinación y trabajo en red; la revisión de los cauces y procedimientos de colaboración, y también una mayor competencia en determinados ámbitos, entre otros en el del acceso a los recursos económicos.
  • En materia religiosa, son muchos los jóvenes que no aceptan instituciones e iniciativas eclesiales que a nosotros nos sirvieron. Pero a la vez, han surgido y se mantienen vivas en la Iglesia comunidades vigorosas, en las que sobresalen muchos jóvenes identificados con la Iglesia, que contagian ilusión y esperanza.
  • El individualismo nos aleja de los demás y se acentúa en época de crisis.

Nuevos escenarios. Oportunidades

Los Lineamenta del próximo Sínodo dan distintas pinceladas de los nuevos escenarios y señalan que "existen temas y sectores que han de ser iluminados con la luz del Evangelio: el empeño por la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos; el mejoramiento de las formas de gobierno mundial y nacional; la construcción de formas posibles de escucha, convivencia, diálogo y colaboración entre diversas culturas y religiones; la defensa de los derechos del hombre y de los pueblos, sobre todo de las minorías; la promoción de los más débiles; la protección de la creación y el empeño por el futuro de nuestro planeta".

Todo esto constituye, qué duda cabe, un gran reto para la Iglesia, pero es en estos contextos y escenarios donde la Iglesia ha de hacerse presente y ha de anunciar, hoy como siempre, el evangelio de Jesús.

Con respecto a la Acción Solidaria la presencia de la Iglesia es significativa en el mundo de la acción social, tanto si miramos a la acción interna española con los pobres de aquí como si hablamos de ONGs de Desarrollo y de acción internacional y así se reconoce en amplios sectores de la sociedad, aunque no sean católicos.

Muchas de las instituciones eclesiales que trabajamos en la acción social reunimos una serie de características específicas, y aportamos una riqueza que, creo, es significativa.

  • Frente a intentos (malintencionados) de encerrar a la Iglesia en las sacristías, incrementamos su presencia pública, y lo hacemos en un ámbito socialmente visible y que es básicamente bien aceptado.
  • Algunas de las organizaciones somos iniciativa de la sociedad civil, por lo que enriquecemos la vida pública con otras perspectivas. De este modo, tal y como deseaba la Gaudium et Spes, no todo queda en exclusiva en manos de los políticos. (nos llaman a participar, necesariamente nos han de tener en cuenta...)
  • Somos organizaciones de acción, que estamos cerca de la vida, cerca de los problemas cotidianos tal como son experimentados por nuestros hermanos los hombres. Miramos a las necesidades de los más pobres, formando parte así del rostro samaritano de la Iglesia.
  • Aportamos valores que son necesarios en nuestra sociedad y principios de la DSI como son, la prioridad de la persona, el bien común, destino universal de los bienes, la aspiración a la justicia, la subsidiariedad, el desarrollo humano integral, el protagonismo de la persona en su propio desarrollo, el voluntariado, el espíritu de servicio, la gratuidad y, por supuesto, la opción preferencial por los más pobres.
  • Superamos fronteras y países. Fomentamos la paz y la convivencia internacionales. En muchos sitios trabajamos en armonía con otras confesiones y religiones, razas y culturas. Colaboramos así al dialogo y al encuentro entre todos los hombres, luchando por un mundo más acorde con los valores del evangelio, y colaborando con Él en la construcción de la gran familia de los hijos de Dios.
  • Somos, humildemente, una de las formas de expresión de la apertura de la Iglesia al mundo, que quiso el Concilio.
  • Estrechamos lazos entre la gran familia humana, mostrando una realidad en nuestra sociedad que permita conocer y comprometerse con el otro. Fomentamos una cultura del compromiso solidario con las realidades humanas más duras. Y somos con frecuencia un signo de esperanza.
  • Queremos abrir caminos de futuro para seres humanos concretos, llevando aliento y apoyo, a través de pozos, clínicas, escuelas, respeto a los derechos humanos, etc.
  • Queremos fomentar un estilo y un talante humanos, dentro de una Iglesia "experta en humanidad", muy de acuerdo con la solicitud que hace el Papa en la "Deus caritas est" (31) en el sentido de que la sola competencia profesional no basta en las instituciones caritativas de la Iglesia, pues "los seres humanos necesitan siempre algo más que una atención sólo técnicamente correcta. Necesitan humanidad. Necesitan atención cordial".

Intentamos hacer realidad lo que dice la Gaudium et Spes de que "hay que hacer todos los esfuerzos posibles para que, dentro del respeto a los derechos de las personas y a las características de cada pueblo, desaparezcan lo más rápidamente posible las enormes diferencias económicas que existen hoy, y frecuentemente aumentan" (num. 66).

También intentamos difundir y ser consecuentes con este mensaje, en el num 69 del mismo documento conciliar, que está en la base de nuestra inspiración: "Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad".

Puede haber parecido muy soberbio pero hay que tener en cuenta que todo esto no es mérito sólo nuestro - desde luego - sino de toda la Iglesia que nos apoya y de la mucha gente de buena voluntad que lo hace también.

Está claro que nosotros sin Dios nada podemos, pero con Él y con Fe podemos mover montañas.

He hecho una enumeración de las oportunidades que la Iglesia tiene en el ámbito de la acción Solidaria, pero también estas oportunidades conllevan retos y una gran responsabilidad.

Nuevos escenarios. Propuestas

Los Lineamenta del próximo Sínodo dicen que la nueva evangelización es "una actitud, un estilo audaz. Es la capacidad de parte del cristianismo de saber leer y descifrar los nuevos escenarios, que en estas últimas décadas han surgido dentro de la historia humana, para habitarlos y transformarlos en lugares de testimonio y de anuncio del Evangelio".

¿Qué actitud, que estilo?, ¿audaz?, ¿Cómo habitar y transformar estos nuevos escenarios? ¿Cómo ofrecer testimonio y anuncio?...

  • Desde luego no podremos hacerlo si respondemos simplemente con la añoranza. Necesitamos ser positivos. Tenemos que construir desde cimientos sólidos, enraizados en Cristo, pero para necesidades nuevas.
  • El anuncio ha de ser liberador y esperanzador. Más que una Iglesia severa, necesitamos ofrecer ámbitos cercanos a la gente, donde se viva la confianza, el compartir, la oración y el sentimiento de familia; una Iglesia compañera de los hombres, que se ponga al servicio del desarrollo de la persona, donde el otro tiene un valor en sí mismo y no es un instrumento al servicio de nada. (donde desde luego el otro no sea un instrumento al servicio de mi satisfacción personal o de la mayor gloria de la institución)
  • Una Iglesia, también, llena de canales con las Iglesias del Sur: América, África, Asia, Oceanía... Iglesia católica en un mundo global. A la escucha.
  • Necesitamos cultivar la espiritualidad. La espiritualidad da más fondo a la acción, nos permite ir descubriendo y revisando nuestro estilo de vida, abre el espacio necesario para que llegue hasta nosotros la luz, para que quepan en él los demás. Sin esos horizontes, el corazón y la mente del hombre se estrechan y se debilitan, se hacen más egoístas y más incapaces de escuchar al prójimo.
  • Espiritualidad, hemos dicho... Y amor. El ser humano se realiza en el amor. También esto vale para el desarrollo, que ha de ser integral. El verdadero desarrollo se da cuando la persona se siente amada. El amor enraizado en Cristo nos permitirá estar atentos a las necesidades, los sueños, los anhelos del otro. Con amor seremos capaces de trabajar incluso más allá de la solicitud, adelantándonos a las necesidades de nuestros hermanos más vulnerables. El amor y el don de uno mismo tiene que estar muy presente en la base de nuestro trabajo. La mirada a todo lo que hacemos debe distinguirse por ser a través de los ojos de Dios y hallar en el otro el rostro de Cristo.
  • Necesitamos seguir impulsando la militancia de los laicos. El Concilio definió a la Iglesia como "pueblo de Dios" y clarificó nuestro papel, pero indudablemente podemos avanzar mucho todavía en esa dirección. Nuestra responsabilidad sobre todo, se tiene que significar por ser testimonio de Fe frente a aquellos que se acercan a colaborar con nosotros desde otros ámbitos.
  • También, como parte de mi experiencia en Manos Unidas me gustaría compartir cómo está siendo un espacio de compromiso; espacio que se ha revelado como una oportunidad para crecer en la Fe. La Iglesia a través de las parroquias, de sus asociaciones y movimientos, debe atender y promover estos espacios potenciando la formación y el cuidado espiritual de los que participan, de manera especial a sus dirigentes y responsables, para que puedan ser auténticos lugares y caminos de evangelización.
  • No debemos permitir que se realice una dicotomía entre la labor de la acción social de la iglesia y el resto de su trabajo, por eso debemos manifestar sin complejos nuestra identidad, motivación y fuente de nuestra inspiración.
  • Valientes: en el testimonio y en la defensa de nuestros principios. Firmes: en lo que es justo. Audaces: en nuestras propuestas. Imaginativos: para soñar y luchar por un mucho mejor "donde las fronteras del hambre no se inscriban en el mundo con trazos de muerte". Es el momento de mostrar realmente que las personas con las que trabajamos y que son el centro de nuestra acción solidaria noten en nosotros la alegría del servicio, el amor que Dios derrama en abundancia en nuestros corazones y que lo que más nos importa de verdad son ellos.

Como resumen de todo lo que he querido modestamente decirles, tal vez puedo recordar el ignaciano "en todo amar y servir".

El Vicario general de la diócesis de Barbastro-Monzón, Pedro Escartín, ha escrito la historia de Manos Unidas, y dice que la historia de nuestra institución es una maravillosa e impresionante aventura ante un problema absolutamente desproporcionado, el hambre; "Pero sobre todo es la respuesta de la fe, que asegura que cinco panes y dos peces, lo único que tenemos, es suficiente si Jesús pronuncia sobre ellos la bendición y empieza a partirlos".

Creo que para transformar esta sociedad nueva es necesario que en los platos de la balanza pongamos mucho mas amor, mucha más pasión por el otro, mucha mas dulzura, mucha mas entrega, una mayor actitud de servicio, más oración y sobre todo que realmente pongamos al hombre y a Dios como centro. Que tengamos una Fe fuerte para que seamos capaces de evangelizar, que seamos capaces de ser (como decía San Alberto Hurtado): "fuego que enciende otros fuegos". Fe, caridad y esperanza son los valores que nos toca en estos nuevos escenarios potenciar...

El trabajo en el mundo de lo social, que intenta hacer frente a muchos de los problemas más graves de los hombres, es un lugar ideal para el compromiso de los hombres y de las mujeres creyentes. Un lugar ideal para la presencia pública de la Iglesia. Pidamos a Dios que como dice la carta a los Filipenses, active en vosotros el querer y el obrar para realizar su designio de amor.

Master

Master de Doctrina Social de la Iglesia

Master de Doctrina
Social de la Iglesia

Residencias

Residencias Universitarias

León XIII (femenina)
Pío XI (masculina)

Fundación

Fundación Pablo VI

Creada por el
Card. Ángel Herrera Oria

Colegio Mayor

Colegio Mayor Pío XII

Colegio Mayor
Pío XII

UPSAM

UPSAM

Univ. Pontificia de Salamanca
Campus Madrid