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Presentación de la "Guía para la Enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia"

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Lunes, 07 de Abril de 2014

Entrevista de Jesús Bastante - Religión Digital (6/IV2014)

Fernando Fuentes es el vicedirector de la Fundación Pablo VI. Viene a presentarnos la "Guía para la Enseñanza de la Doctrina Social de la Iglesia". Respecto a la situación de nuestro país, Fernando opina que es necesario "elevar el prestigio de la política, así como tomarse en serio lo que significa dedicarse a la política", y considera fundamental alcanzar unpacto de Estado sobre migración.

También defiende que se debe propiciar "la presencia de la ética cristiana en la sociedad civil", y lamenta que esto se vea impedido porque "en España, por nuestra historia, la política tiene complejo de no querer relacionarse con la Iglesia".

Afirma que "la renuncia de Benedicto XVIfue un gesto de tal magnitud que le coloca entre las grandes figuras mundiales" y reconoce, al mismo tiempo, que la llegada de Francisco a la silla de Pedro supone una situación radicalmente nueva: "El hecho teológico de colocar a los pobres en el centro de la preocupación de la Iglesia es realmente una revolución", concluye.

¿Cómo surgió la Guía?

Llevábamos ya cuatro o cinco años trabajando en este iniciativa, desde el año 2010. un grupo de profesores de la Universidad Pontificia de Salamanca, normalmente aquellos que están en la docencia de Doctrina Social, Moral Social, etc., nos reunimos para elaborar una guía de trabajo pensada especialmente para la universidad. Esta idea la desarrollamos junto con el CELAM y las universidades latinoamericanas, así que está fundamentalmente orientada hacia Latinoamérica. Digamos que tiene una nota específicamente latinoamericana, pero está dirigida también a nuestro país. A partir del año 2010 hicimos una edición para Latinoamérica, la publicamos allá, nos la patrocinaron...

Lo que vemos es que en la actualidad se habla de Doctrina Social de la Iglesia (DSI), pero ciertamente da la impresión de ser algo muy cambiable, según de para qué situación se recurra a ella. Las realidades también cambian y evolucionan notablemente, y más en el mundo globalizado.

La Guía acaba de aparecer en nuestro país y pronto será publicada en Colombia, México y Argentina, a través de la editorial PPC.

¿Crees que a nivel eclesial el eje se está trasladando hacia el continente latinoamericano, a partir de la elección del Papa argentino?

Nosotros ya teníamos conciencia y práctica de la importancia de Latinoamérica, mucho antes de que eligieran a Francisco. De hecho, la mayoría de profesores que conformamos la Guía viajamos a Latinoamérica todos los veranos, porque tenemos allí un máster en Doctrina Social, que llevamos ya impartiendo desde hace ocho años. Por eso tenemos también una cierta capacidad de poder hablar de estas cosas, porque nuestros interlocutores y alumnos son latinoamericanos, y esto hace que tengamos una opinión y una valoración. Por eso periódicamente renovamos nuestros programas y publicaciones allá, y ahora con el Papa Francisco, más.

Esperamos un par de meses para completar la Guía (hasta poder ver cómo se desarrollaba el pensamiento del Papa), y tuvimos la enorme suerte de que publicó la Evangelii Gaudium, de la que hemos incorporado textos. Así que es un estudio reciente.

La ventaja que tiene la Guía por su metodología es que facilita el poder enseñar el pensamiento social en distintas plataformas y ámbitos.

¿Os centráis en una serie de punto dentro de la DSI?

Sí. Partimos de "ver, juzgar y actuar" y temáticamente nos fijamos en qué está ocurriendo en Latinoamérica: el desafío mundial, los problemas compartidos con muchas otras realidades, todo lo que significan el fenómeno de la migración, de la globalización, de la inequidad... Ése es el pórtico de trabajo de la Guía. A partir de ahí vamos tratando temas sectoriales o específicos: la cultura, la política, la economía, los medios de comunicación... y los tratamos sistemáticamente.

¿Cuál es la responsabilidad del pueblo de Dios ante estos aspectos, como Iglesia que es?

Creo que lo más importante, el objetivo primero de un texto de este tipo, es despertar la sensibilidad hacia las cuestiones sociales. La Iglesia ha hecho una reflexión, tiene unas aportaciones que no sólo son documentales sino también de práctica, y que ha desarrollado en tantas partes del mundo. Nosotros no podemos vivir como una especie de nube por encima de esas realidades. En cambio, debemos hablar denunciar a veces el trato a las minorías, a los inmigrantes, a las mujeres, los nuevos fenómenos económicos, el mundo financiero, la cuestión política... Y necesitamos instrumentos que nos ayuden a discernir todo eso. No debemos quedarnos sólo en una charla de café o en algo superficial, sino saber qué se ha pesando sobre ello, qué se ha dicho, qué ha estado debatido. Porque la DSI se está haciendo todos los días.

¿Aporta la DSI criterios de actuación para cada caso?

Ayuda a concretar. Pero nosotros en la Guía hemos dejado las cuestiones más bien abiertas, para que el profesor o quien dirija el grupo de reflexión pueda concretar su realidad desde su propio país.

Últimamente en España estamos viviendo con más virulencia mediática el fenómeno de la inmigración, que es una cuestión de alcance e importancia global. ¿Cuál es la postura de la DSI respecto a este fenómeno?

Es un tema que en nuestro país ha tenido una fuerza especial durante los últimos años, una mayor presencia numérica. Esto ha presentado una serie de problemas de convivencia que no tienen en absoluto notas de xenofobia ni de conflicto. De hecho, somos uno de los países que mejor ha asumido la realidad de la inmigración. Pero a este hecho le pasa como a otros grandes temas, y es que han sido manejados por la economía. Ha habido tantos inmigrantes que han llegado a nuestro país en parte por la situación del país del que parten, y por otra parte por lo que nosotros queríamos hacer (construir, etc.). El resultado de todo esto afecta a la ética, y es que nosotros tenemos que integrar a los inmigrantes. Integrarlos con dignidad. Y cuanto más calidad haya en su educación y en su estancia, seremos una sociedad más avanzada. Pero la política no ha dado la talla ante lo que está ocurriendo. Por ejemplo, ante la situación de Ceuta y Melilla, Europa se lava las manos. Cuando es un problema de toda la Unión Europea(UE).

La cuestión migratoria no es sólo un tema de orden público, es un tema que no se puede tratar sólo a corto plazo por un Gobierno de turno. Es fundamental un pacto de Estado, y también a nivel de la UE.

Estamos asistiendo a un desprestigio de la función pública y de los políticos. ¿Cómo se puede recuperar la dignidad del trabajo político como constructor de sociedad?

Éste es otro de los puntos que tratamos dentro de la Guía, porque nos parece un campo muy importante. Hay que elevar el prestigio de la política y hay que tomarse en serio lo que significa dedicarse a la política. A partir de la muerte de Adolfo Suárez hemos visto que hay aspectos profundos de la política que en un momento estuvieron presentes en a política de nuestro país, pero que han desaparecido. La DSI, el pensamiento social de la Iglesia y los episcopados que han hablado de este tema lo que buscan es que la política sea una tarea digna y moral. Los políticos no pueden ser oportunistas ni arribistas, no pueden moverse sólo por el deseo de manejar una cuota de poder. Hay que recuperar otros aspectos, buscar que la política tenga contenido, que sea ejercida por personas formadas en su campo que busquen el consenso y el diálogo social. Son grandes aspectos que, cuando han estado presentes, hemos visto la importancia que tienen y el resultado que dan.

¿Está la Iglesia preparada para trabajar en esa regeneración de la política, o debe también ella recapacitar?

Yo vengo advirtiendo en los últimos años un complejo de la política, que no quería relaciones con la Iglesia. Por la historia que tiene nuestro país (en otros países hay mucha más naturalidad). Lo que sí que creo es que la Iglesia tiene que trabajar (y hablo de la Iglesia en un sentido amplio, no sólo la jerarquía) la formación de los laicos para participar en la política. En otro tiempo recuerdo que recibíamos noticias de Italia, de cómo se estaban poniendo en marcha escuelas sociales gracias al trabajo de congregaciones religiosas como por ejemplo los jesuitas, que trabajaban la formación ética del mundo político de manera interpartidista. Pero estas cosas dejaron de trabajarse por la desaparición de la democracia cristiana en Italia.

En España nunca ha cuajado una democracia cristiana, pero yo creo que el laicado tiene que empezar a recuperar activismo, y no mirar siempre a los obispos. Al igual que los políticos, que tienen un cierto complejo de estar siempre pendientes de a ver qué dice Añastro.

Hace falta un trabajo más de base, de participación política a nivel local, partidos regionales, iniciativas de sociedad civil... Estar mirando solamente lo que hacen los políticos en sus partidos es una visión muy miope. Lo que hay que hacer es propiciar que se vaya generando sociedad civil con presencia de la ética cristiana, que significa servicio, motivaciones desinteresadas y trabajo por los demás.

¿Cree que es posible salir de la crisis sin haber cambiado el modelo macroeconómico que nos llevó a ella?

Cáritas y FOESSA hacen una gran labor a este respecto, con los informes y estudios que presentan sobre todo en el campo sociológico y ético, con el que anunciar pistas de por dónde seguir a nivel socioeconómico. La Fundación FOESSA pone los acentos en que el modelo económico debe ir hacia otro lado, y que si eso se hiciera, supondría la recuperación de mucha gente. Cualquier día por la calle se puede ver a mucha gente ociosa, paseando, porque la mayoría de ellos están desempleados. A mí me parece queel desempleo es la prioridad de nuestro país, porque es e origen de casi todas las situaciones de pobreza que estamos teniendo.

El problema es que no somos capaces de cambiar el modelo, porque nos hemos metido en un berenjenal. Hemos cedido a la tentación de un modelo que puede explotar en cualquier momento (como con la burbuja inmobiliaria) y que se apoya en el dinero del consumo de un momento en el que nos creíamos ricos. ¿Por qué no ha pasado esto en otros países? Porque una parte de culpa la tiene nuestra política. Hasta Portugal tiene menos desempleo que nosotros. Somos un país rico en recursos, pero hace unos años brindábamos por un bienestar que era inimaginable. Por eso nos hemos llevado el batacazo.
Nuestro modelo debe estar sustentado en un equilibrio social mayor. En cambio, las clases medias están desapareciendo, diluyéndose. A los comedores de Cáritas va gente que nadie identificaría como pobre. A otros les da vergüenza ir, y les llevamos la comida a su casa.

Esa situación es tremenda, y no se sabe hasta cuándo se va a poder resistir. Ojalá la situación empiece a verse de otra forma y tengamos la oportunidad de cambiar el acento, y ponerlo sobre las personas y sus necesidades. Y de esa forma, saber cómo responder mejor a un pensionista, a una persona que necesita sanidad... Porque siempre hay opciones de gastar el dinero. Y esto lo sabe la economía del país. Seguramente podríamos haber dejado caer algún banco, y habríamos generado más dinamismo en la economía. Y no hubiera pasado nada.

¿Qué le supone a un banco o a una entidad financiera que de pronto haya cinco mil familias que no pueden pagar la hipoteca y que necesitan un año para pagarla? ¿Qué problema hay si se les concede ese año? No sería de vida o muerte para esa entidad, y en cambio, sí lo es para las necesidades de esas familias. La gente se ha ido a la calle, y en la calle sigue. Hay situaciones familiares en las que se entiende que la indignación se exprese de la forma más extrema posible...

En términos de DSI, ¿resulta providencial la elección de Francisco? ¿Es un Papa radicalmente nuevo?

Diariamente se puede ver que los medios de comunicación estáis absolutamente asombrados por el Papa, pero lo cierto es que en el campo de la DSI es igual de impresionante. Es una fuente inagotable de reflexión, desde un nuevo tono y un nuevo modelo de discernimiento.

Lo que nos dice el Papa Franciso no se entendería sin las aportaciones anteriores, de los otros papas. Y no hay que olvidar que para que Francisco esté hoy ahí Benedicto XVI tuvo que renunciar, y el haber hecho un gesto de esa magnitud le coloca entre las grandes figuras mundiales. Fue una clara señal del Espíritu en la vida de la Iglesia.

Para hablar del Papa Francisco muchos emplean la categoría de revolución, pero es que su modo de pensar y su modo de orientar la situación social, y el hecho teológico de colocar a los pobres en el centro de la preocupación de la Iglesia; es realmente una revolución.

Independientemente de que vayan a cambiar tanto las cosas como se piensa, lo que está claro es que está generando una ilusión y un dinamismo que están poniendo a la Iglesia en salida.

¿Cree que los fieles se sienten ahora más partícipes, con más sensación de poder dentro de la Iglesia?

Y con esperanza. Porque sabemos que por aquí mucha gente va a encontrar ilusión y acogida en su vida.

Francisco no es un encantador de ilusiones. Es más bien alguien que acoge, que está cercano a las situaciones que se están dando. Hay que ver, por ejemplo, el tiempo que dedica a los enfermos, a las realidades más cotidianas, a los curas, a los políticos, a los que están en la mafia... Todo el mundo es objeto de preocupación por quién es y por sus circunstancias. Y yo creo que esto es un signo del Espíritu.

La Iglesia vive sus momentos. Juan Pablo II fue el Papa de un tiempo que necesitaba unos determinados acentos. A Benedicto XVI hay que reconocerle su talla intelectual; y ahora ha venido este Papa, que esperemos que pueda abrir nuevos caminos de evangelización, de cercanía y de comprensión. A mí me parece que va por ahí.

¿Es incomprensible todo lo que ha pasado en la vida de la Iglesia durante este último año? ¿Tiene la Iglesia una especie de capacidad inaudita para "hacerse el harakiri" y reformarse a sí misma por completo?

Sí. Ni la propia institución se lo esperaba, pero eso demuestra la madurez de la Iglesia en el sentido de poder asumir los cambios y procesos nuevos sin crear inestabilidad. Es muy interesante.

El Papa dice en Evangelii Gaudium que el cambio en la estructura es fundamental para poder ser una Iglesia en salida. Porque lo problemático es que hables de una forma y seas de otra. El cambio se trata de resituarnos, personal e institucionalmente. Es un asunto pastoral más que teológico. Se trata de estar en sintonía con la Iglesia en la que estás. Y creo que esto ya se ha comprendido muy significativamente.

Tampoco hay que pensar que las cosas se van a asumir de inmediato, pero el número de personas que van a las audiencias del Papa, el número de personas que se confiesa o que participa en las celebraciones... son buenos indicios de la cercanía mundial de que goza ahora mismo la Iglesia.

¿Esa cercanía es la que hace posible que Francisco, que al fin y al cabo es sólo un hombre, haya podido tener la influencia de avergonzar a toda Europa por Lampedusa, o frenar la intervención en Siria, etc.?

Sí. Francisco está teniendo cierto influjo en políticas que deciden muchas cosas. Vamos a ver pronto hasta dónde llega su capacidad de influir.

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